Archive for the ‘Anecdotas’ Category
el profesor se dirige a un alumno y le pregunta: “¿Cuántos riñones tenemos?”
“¡Cuatro!”, responde el alumno.
“¿Cuatro?”, replica el profesor, arrogante, de esos que sienten placer
en pisotear los errores de los alumnos.
“Traiga un fardo de pasto, pues tenemos un asno en la sala”, le ordena
el profesor a su auxiliar.
“¡Y para mí un cafecito!”, replicó el alumno al auxiliar del maestro.
El profesor se enojó y expulsó al alumno de la sala. El alumno era el
humorista Aparício Torelly, conocido como el Barón de Itararé (1895-1971)
Al salir de la sala, todavía el alumno tuvo la audacia de corregir al furioso maestro:
“Usted me preguntó cuántos riñones ‘tenemos’.
‘Tenemos’ cuatro: dos míos y dos suyos. Porque ‘tenemos’ es una
expresión usada para el plural. Que tenga un buen provecho y disfrute
del pasto”.
[Enviado por Anamaria Espada]
“Un joven novicio llega al monasterio. La tarea que se le asigna es la de ayudar a los otros monjes a transcribir los antiguos cánones y reglas de la Iglesia. Se sorprende de que esos monjes efectúen su labor a partir de copias y no de los manuscritos originales. Va a ver al padre abad, le explica que si alguien hubiese cometido un pequeño error en la primera copia ese error se propagaría a todas las copias posteriores y de generación en generación.
El padre abad le responde: “Hace siglos que procedemos así, y copiamos a partir de la copia precedente, pero tu puntualización es buena, hijo.”
A la mañana siguiente, el padre abad desciende a las profundidades del sótano del monasterio; una caverna donde están preciosamente conservados los manuscritos y pergaminos originales. Donde hace siglos que nadie ha puesto los pies ni abierto los cofres que los contienen. Se pasa allí la mañana entera,
después la tarde, después la noche, sin dar señales de vida.
Las horas pasan y la preocupación crece hasta el punto en que el joven novicio se decide a ir a ver qué es lo que pasa. Baja y encuentra al padre abad completamente ido, las vestiduras desgarradas, la frente ensangrentada, golpeándose sin parar la cabeza contra los venerables muros.
El joven monje se precipita sobre él y le pregunta: “Padre abad, ¿qué le sucede?”
“¡AAAAAAAAAAAHHHHHH! … !!! ¡¡¡¡CARIDAD!!!… ¡¡¡¡CARIDAD! !!!… ¡¡¡Eran votos de “CARIDAD” los que teníamos que hacer…no de “CASTIDAD” !!”
Enviado por Anamaria Espada
Los pasajeros estan todos sentados en la sala de embarque esperando la salida del vuelo cuando de repente llega el copiloto impecablemente uniformado con anteojos oscuros y un bastón blanco tanteando el camino.
La empleada de la compañía aclara que, si bien es ciego, es el mejor copiloto que tiene la Empresa. Al poco rato llega el piloto, con el uniforme impecable, anteojos oscuros y un bastón blanco asistido por dos azafatas.
La encargada de la sala aclara que, también, el piloto es ciego, pero que es el mejor piloto que tiene la Compañía y que, junto con el copiloto, hacen el duo más experimentado.
Con todos a bordo, el avión comienza a carretear, tomando cada vez más velocidad y con los pasajeros aterrorizados. El avión sigue tomando velocidad pero no despega… continúa la carrera y sigue en tierra.
Cada vez el final de pista está más cerca y en una explosión de histeria general los pasajeros comienzan a gritar como poseídos! En ese momento el avión, milagrosamente, toma altura …entonces el piloto le dice al copiloto:
El día que los pasajeros no griten, Nos estrellamos!
Moraleja: Así está hoy la Argentina, gobernada por ciegos que no ven, o no quieren ver, la realidad. A la espera de que el pueblo “GRITE” para levantar vuelo.
